Maltratados en Turquía (o cómo crear una ficción en tres palabras)
A las 7 de la mañana nos despertó con golpes en la puerta, con alegría. "El desayuno está listo, ¡arriba!". Maldita sea, ¿por qué nos hace madrugar tanto este chico? pensaba yo acurrucado en la cama. Se había acabado Ramadán y Nurullah, después de ir a la mezquita...









