Inicio 9 Nuestros viajes 9 Mi viaje en bicicleta por Islandia – Primera semana en ruta

Mi viaje en bicicleta por Islandia – Primera semana en ruta

por | Jun 15, 2023 | Nuestros viajes, Viajar por Europa | 0 Comentarios

Ruta por: Volcán Fagradalssfjal, Hveregerdi, Laugarvatn, Geysir, Gullfoss (Círculo Dorado), Secret Lagoon, entre otros

15 de junio

¡Arranco! Empieza ya mi viaje en bicicleta por Islandia en bicicleta.

Es todo un reto para mí : siempre que he pedaleando ha sido en condiciones primaverales o veraniegas.

Me enfrentaré a un viento constante y lluvia intermitente pero frecuente. A cambio disfrutaré, o eso espero, de un país de naturaleza increíble. Espero poder hacerlo, que las fuerzas físicas y mentales no me flaqueen.

Me voy a recorrer la Ring Road en el sentido contrario a las agujas del reloj. Hasta donde llegue. Sin demasiados planes ni expectativas.

¿Te apetece saber cómo me irá?

16 de junio

Ni media hora esperó Islandia a declararme sus intenciones.

Apenas 30 minutos tras partir, primer chaparrón.

Aunque tuve la suerte de verlo venir y, sobre todo, de que coincidiera con un pueblucho en el que había una parada de autobús. Fue mi refugio los 15 minutos que duró el aguacero.

Fui afortunado, el resto del día solo descargó 3 veces más (aquí parece que no llueve, descarga), que coincidieron con paradas o refugios.

Del viento en contra os hablo otro día, pero fue el verdadero protagonista.

El paisaje volcánico, desolado, me recordaba a Fuerteventura, por sus colores, ortografía y viento.

La carretera serpenteando paralela a un mar bravo y, seguro, gélido.

Lo mejor del día : llegar a ver el volcán más reciente de la isla, el Fagradalssfjal, cuya lengua negra contrastaba con el color arenuzco del entorno.

Subir por la colada, disfrutando de las diferentes texturas de la lava solidificada (arisca, cremosa, rocosa) y de las afloraciones de minerales, ha sido ya, una de las experiencias más bonitas de Islandia. Y bueno, acampar, solo, a sus pies, también.

¿Y tú, has hecho acampada libre alguna vez?

17 de junio

Nuevo día entre volcanes, de antiguas coladas recubiertas de musgo, de acantilados infinitos, de poco tráfico y viento de cola.

Y también, luego, de largas llanuras, llenas de flores lilas y amarillas, con el mar de fondo.

Pero a medio camino, la sorpresa : a veces, estar de viaje, te permite ver a amigos que en España no es fácil. Por eso me hizo tanta ilusión coincidir con @davidalcdub en Islandia, donde trabaja como guía (como yo) los veranos. Qué paradoja: ha sido más fácil verse aquí en dos días que en varios meses en España.

Segunda coincidencia del día : era el día de Islandia y en el pueblo de Borlákshofn lo celebran con la banda del pueblo (que me pierdo), discursos, una cantante impresionante y demostración de gimnasia. A falta de plazas, lo hacen en el parquecito.

Camino a Hveragerdi paso por lagos, marismas y pillo pistas que me llevan entre granjas (que ya han cortado y envasado el forraje para las ovejas, vacas y caballos).

Paro un par de veces a refugiarme de la lluvia, en bosquecillos que ofrecen algo de protección. Prefiero no pedalear con lluvia. No tengo prisa, las tormentas duran 15 minutos.

Mi premio de cierre del día : dormir en camping (1750kr = 13€), con duchita caliente y uso de cocina. Ha sido un día largo, de viento en cola W de 25 km/h, una suerte.

Pero acabó volviendo al principio… ¿te has encontrado amigos en tus viajes, en algún lugar «raro»?

18 de junio

¿Te ha pasado que por no informarte de un lugar te quedaste sin disfrutarlo? Me pasó ayer. Te cuento:

Habíamos pasado  todos una mala noche en el camping. Vientos de 30-40 km/h con ráfagas de hasta 70 km/h por la noche habían zarandeado tiendas y campers.

Lo malo para mí es que seguía arreciando por la mañana, así no se puede pedalear, es peligroso. Así que me fui a caminar a un lugar muy popular, que no sabía exactamente lo que era.

Atravesé el pueblo, la piscina municipal (de agua caliente, claro), y varias fumarolas de aguas termales. Están por todos lados en este país.

Me acerqué al valle, tras una hora de caminata, y otra hora de ascenso me llevaron a la zona de interés : un río en el que te puedes bañar gracias a la mezcla natural de agua de río y agua termal.

Allí estaban, decenas de personas metidas en el agua a pesar del vendaval. Y yo, que ni sabía a lo que iba, sin toalla ni equipo para bañarme…

Aunque siendo realistas, no creo que me hubiera bañado: el tiempo era desapacible a pesar del sol.

Tras 4 horas de excursión, 12 km, regreso al camping con la idea de pedalear por la tarde noche: la previsión acertó, y está amainando.

Comida, siesta y a las 5pm en marcha. Total, aquí no anochece. O si lo hace es tardísimo.

Tarde bonita de pedaleo por el Golden Circle (Círculo Dorado) , zona de bosques extensos (de ahí el nombre), lagos enormes, casas de veraneo, bastante tráfico (era finde) y una luz especial hasta las 9 en que decido parar.

En una gasolinera cojo agua para cenar, desayunar y fregar y localizo un sitio precioso en las afueras de Laugarvatn donde dormir, detrás del señor Jonas Jonsson a quien pido permiso para acampar.

No se si las miles de mosquitas que aparecieron a recibirme y amargarme la cena también pidieron permiso… Pero me arruinaron la cena en aquel bucólico lugar.

Y a ti ¿alguna vez alguien o algo te han arruinado una comida o cena especial?

19 de junio

En pocos lugares cambia la cosa tanto y tan rápido como en Islandia.

Lo que empezó como un placentero día, despertado en mi tienda por pajarillos, acabó como un día de mierda, empapado, acampando en un «camping» embarrado, sin lugar donde secar la ropa y con currantes poco empáticos.

«En Islandia llueve mucho, deberías saberlo» me dijo cuando le insistí para dejar los zapatos, solo eso, en algún lado. Gracias maja.

Pero vamos al principio. Día nublado, pero estable, con planazo: ver el géiser que le dio nombre a todo, en Geysir, que es tan impresionante como suena .

Y luego la famosa cascada de Gullfoss, aunque con tanta lluvia se confundía el agua que salía despedida por su fuerza de la que caía cuando la visité. Claro, eso mata un poco la experiencia, la verdad.

Pero bueno, todo eso estuvo aderezado con otro encuentro: con @d4nielviera (compañero en la agencia en la que curro y gran viajero, que sale en El libro de los grandes viajes, por cierto). Cuadramos horarios para vernos en el picnic, al resguardo en un bosque porque a esa hora empezó a llover.

Y no paró.

Tampoco el viento.

Así que cuando me tocó emprender el camino hacia algún lugar donde dormir (después de esperar 2 horas a que parara en un café junto a la cascada) aproveché una supuesta ventana de no lluvia.

Duró 5 minutos, tras los cuales el viento empezó a regalarme la lluvia en horizontal. 15, 30, 45 minutos… Ya por entonces estaba empapado a pesar del cubre pantalón, de la buena chaqueta que tengo, de los zapatos con Goretex…

Y decidí abortar y parar en el primer sitio con una ducha caliente, que resultó ser un restaurante que en su parking te dejan acampar, sin casi servicios. Le han autorizado a llamarse camping…

Por suerte me pude ir a dormir caliente, por la ducha y por la poca empatía del staff. Pero bueno, qué esperaba. En Islandia llueve mucho y uno se jode, así de sencillo.

Y tú, ¿también has sentido la falta de empatía en alguna ocasión, cuando más la necesitabas?

20 de junio

Por increíble que parezca, en Islandia se producen tomates, pepinos, pimientos y… Y pocas verduras más.

Con este clima, normal. De hecho, casi es sorprendente.

Pero gracias a los invernaderos que vi a lo largo de todo el día, alimentados por calor natural, del corazón de la tierra, todo el año tienen producción propia.

Barata no es, pues el tomate sale a 5 euros el kilo y los pimientos a 7, pero los tienen y es una industria de este país.

Pero el día de hoy, el quinto, fue bueno. Y es que Islandia me da una de cal y una de arena.

Si ayer estuvo nublado y lluvioso al final, hoy amaneció bueno, sin viento y lo mejor es que permaneció así todo el día, mejorando al final.

Una suerte porque los 84 kilómetros que aproveché a hacer (el día siguiente la meteo daba mal tiempo y preferí darle caña y avanzar lo máximo posible) fueron aburridos.

Sí, también Islandia tiene paisajes aburridos. Bueno, poco espectaculares.

Enormes extensiones ganaderas, largas superficies de pastos para forraje, planicies infinitas de verdor salpicadas de granjas solitarias sin apenas pueblos…

Pero estuvo bien. Hacía bueno (de hecho hice una buena pausa para secar la ropa), no había viento y fui feliz pedaleando en estas condiciones.

Aunque a veces me meto por «carreteras» que resultan ser pistas (en buen estado), o en obras o doy rodeos para ver la Secret Lagoon, una pazo termal muy popular (donde, sorpresa, me encuentro a Clara de @lassandaliasde, otra viajera, podcaster y bloguera de viajes. Qué ilusión).

Acabo el día en Hella, pueblo de paso, comiéndome como locales un denso helado de máquina en la gasolinera (el km 0 de muchos pueblos) y acampando luego junto a una cascada, a las 22 horas, con muchísima luz todavía.

Y aunque se supone que en los aparcamientos de monumentos naturales no podemos acampar, no pude evitarlo. Era demasiado bello, tarde ya y no iba a molestar a nadie y los dos campings del pueblo no tenían duchas ni servicios salvo WC. Y para eso no pago.

Además, el lujo no es pagar mucho. El lujo es estar solo, y eso no tiene precio, aunque me haya saltado una prohibición expresa.

Y tú, ¿alguna vez te has saltado alguna ley en tus viajes?

Pablo Strubell

Editor de La editorial viajera, escritor y guía de viajes. Cuenta con dos grandes viajes a sus espaldas: Ruta de la Seda (8 meses, en 2005) y África de cabo a rabo (12 meses, en 2010-11). En sus pocos ratos libres escribe para este blog así como para Leer y viajar. Por si fuera poco, organiza las Jornadas de los grandes viajes. Y entre una cosa y otra, intenta viajar.

Facebook Twitter   

Compartir este post en redes sociales

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Sueñas con hacer un gran viaje?

¡Hola! Somos Itziar Marcotegui y Pablo Strubell, autores de esta web.

Amantes de los viajes como tú, en dos ocasiones lo hemos dejado todo para viajar sin fecha de vuelta: Pablo recorrió la Ruta de la Seda durante 8 meses y juntos recorrimos durante un año África de cabo a rabo.

¿Ya conoces nuestro libro?

Portada del libro Cómo preparar un gran viaje de itziar Marcotegui y Pablo Strubell

Nuestro libro Cómo preparar un gran viaje te ayudará en los preparativos y desarrollo de tu sueño. Resolverá tus dudas sobre visados, dinero, salud, seguridad, trabajo… y muchas cuestiones más. Disponible en papel y e-book y, con cada compra, nos ayudas a seguir viajando y mantener vivo este proyecto.


Últimas entradas en el blog

Nuestros viajes

¡No te pierdas nuestra newsletter!


Entradas relacionadas