Nara, la primera capital
15 de noviembre
Día 31: Nara.
Hoy hemos ido a caminar un tramo del sendero Yamanobe no michi, que unía Nara con Tsubaichi, una ciudad comercial de la zona hace más de quince siglos.
Fue el primer camino «con nombre y apellidos» de Japón y ya se hablaba de él en un libro publicado el año 720.
Hoy los senderos y carreteritas, te llevan durante 14 kilómetros por templos (por supuesto), por pueblitos, por arrozales, por campos de frutales… con lo que te permite ver un poco de la vida rural.
Pero lo que más me ha sorprendido han sido los puestos de productos que ponen los agricultores en sus fincas o casas, para que uno coja lo que quiera y lo pague con un sistema de confianza.

Es decir, que no hay nadie para controlar. Que se fían los unos de los otros.
Que cada bolsita de caquis, mandarinas, pimientos o limones tiene marcado el precio (barato, la verdad) y uno mete el dinero de lo que coje en una cajita.
Para un español esto es sorprendente, por desgracia.
Hace poco lo vi también en Suiza, pero recuerdo que en Namibia o en algún país más lo hacen.
¿Tú también lo has visto alguna vez? ¿Dónde?
El té matcha más famoso: Uji
16 de noviembre
Día 32: Uji.
Llevamos varios días viendo en muchos templos sintoístas familias elegantemente vestidas, formales. Pero los protagonistas son las niñas y niños que van engalanados (y algo incómodos en ocasiones) con preciosos kimonos.
Y es que en los días anteriores y posteriores pero especialmente el 15 de noviembre se celebra el Shichi-Go-San (literalmente “siete, cinco, tres”).
Supone una especie de rito de paso religioso en el que participan las niñas de 3 y 7 años de edad y los niños de 3 y 5 años.



Son ceremonias íntimas en las que se reúne la familia más cercana, así que no os puedo contar mucho más…
Pero admito que eso le da a las visitas a los impresionantes templos un cariz más humano y festivo, haciéndolas mucho más interesantes.
Y es que aquí no es difícil acabar con templitis. O templofobia. O bueno, como se llame esa sensación de que todos los templos son iguales y que ya ni te acuerdas de cómo eran los que viste el día anterior.
¿Te ha pasado?
La olvidada Okayama
17 de noviembre
Día 33: Okayama.

Me gusta mucho lo que estoy viendo, haciendo y comiendo en Japón, como ya sabéis quienes me vais leyendo.
Pero el país tiene aspectos turbios, y una de las cosas que no comprendo ni comparto son las relaciones comerciales entre hombres y mujeres.
Lo que veis en la foto no es una prostituta. No vende sexo por dinero, pero sí su tiempo.
En su cartel pone «40 minutos. 3.000 yenes».
Está esperando a que algún hombre solitario, aburrido o estresado, qué sé yo, le pague por ir a tomar una copa con ella y charlar. Por hacerle compañía.
¿Tan enfermas o solitarias están algunas personas que necesitan pagar para hablar, para no sentirse tan solas?
Por supuesto, también hay prostitución en clubes, y al parecer todo está muy claro y establecido.
Unos clubes donde ir a tocar, otros para sexo oral, otros para relaciones completas… pero en esos casos las prostitutas no se muestran públicamente.
Y luego están los cafés conceptuales, que no son prostitución pero en los que el cliente es servido por camareras que se meten en el rol del que van disfrazadas y la temática del lugar. Muchas de ellas de criadas sumisas, infantiles…
No es prostitución, no, pero es algo un poco enfermo, me parece a mí, cuando ves a jóvenes en la calle invitándote a subir a sus locales.
También hay hombres que hablan, que ejercen la prostitución, que se disfrazan… pero como siempre, somos los hombres los principales consumidores de estos servicios…
Una joyita llamada Kurashiki
18 de noviembre
Día 34: Kurashiki.
Muchas ciudades japonesas han visto cómo sus cascos históricos fueron destrozados por fuegos, terremotos o bombardeos a lo largo del tiempo.

En muchas ciudades quedan, como pequeños oasis, barrios testimonios de un pasado no tan lejano, y que ofrecen una visión que contrasta con la modernidad de la mayoría de las ciudades.
Kurashiki es una pequeña población entre Okayama e Hiroshima y tiene un casco antiguo delicioso, bien preservado, con algunos canales y tiendas de las dos industrias más relevantes de la zona: la producción de jeans denim y cerámica artesanal.

Como íbamos sin haber mirado ninguna foto, todo fue una sorpresa y nos encantó pasar medio día deambulando por sus calles, entrando en antiguas casas de comerciantes o contemplando los jardines que tanto nos están fascinando.
Y, entre otras cosas, descubro el porqué del degradado tan llamativo de las maderas de las casas: queman la madera que usan en los exteriores de muchos edificios como protección contra incendios, insectos, moho y otros problemas que puede sufrir este material.

Con el tiempo el quemado se cae o lo pulen y va dejando a la vista el color natural, creando una estética muy japonesa. La técnica se llama yakisugi, por si queréis saber más. Hoy me quedó patente, al ver algunos edificios con estas maderas.
Pero vamos, que muy recomendable el pueblo, avisados estáis los que vengáis por aquí.
El arte contemporáneo en Naoshima
19 de noviembre
Día 34: Isla de Naoshima.
Se la conoce como la isla del arte, por ser la primera que apostó por el arte contemporáneo como motor de cambio.
Naoshima era una islita del Mar de Seto industrial, algo decadente.

Tetsuhiko Fukutake, un poderoso empresario, en los 90 tuvo la visión de regenerarla construyendo varios museos, restaurando casas viejas como obras de arte, organizando exposiciones al aire libre para así atraer a los amantes del arte contemporáneo a ver obras de algunos artistas icónicos.
Para desarrollarlo contó con Tadao Ando, uno de los arquitectos más rompedores del mundo. Primero creó la Benesse House.

El salto cualitativo fue con la construcción del primer museo, Chuchi, subterráneo. Es brutal, tanto el contenido como el continente, con obras de James Turrell, Walter de Maria y Claude Monet.
Ahora acaban de abrir uno nuevo con la misma filosofía: no romper el paisaje, quedar camuflado y exponer obras de primer nivel. La imagen de los lobos, de Cai Guo-Qiang estaba allí expuesta, por ejemplo. Me quedé sin habla.

Hoy hemos visitado ambos museos y muchas instalaciones al aire libre, entre ellas las dos calabazas icónicas de Yayoi Kusama. Muy chulo todo.
De ahí, tomamos el ferry a otra isla, la segunda más grande del país: Shikoku.

A ver qué nos depara una visita de 5 días… pero ya estamos de cuenta atrás, qué mal…


























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