Nuestra ciudad favorita: Kanazawa
6 de noviembre
Día 22: Kanazawa.
Volvemos a las ciudades, a la costa.



Luces y sombras en el barrio de Geishas de Higashi Chaya, algo gentrificado de más pero con mucho encanto todavía.
7 de noviembre
Día 23: Kanazawa.
De Japón se conoce casi todo en España. Es un país que ha suscitado siempre mucha curiosidad, y con razón.
Pero me estoy dando cuenta que de la comida conocemos un poco menos.
Los restaurantes (al menos los de precio medio o económicos) solo nos ofrecen los 3 o 4 platos de siempre con sus variaciones.
Pero en ellos nunca había probado el odén (brochetas de soja, huevo, pan, pescado, carne… hervidos en caldo).



Ni los currys (en la foto), dulces y menos picantes que otros asiáticos.
Ni mucho menos un plato estrella de kanazawa, pura creatividad y mezcla de culturas: el hanton (en primer plano de la foto).
Ni más ni menos que arroz con ketchup, recubierto de una tortilla con pescado y gambas rebozadas y a su vez de salsa de tomate y tártara.
La verdad es que al lado del sushi, el sashimi, la tempura, el okonomiyaki y otros platos más conocidos, no son tan especiales pero para mí sí que han sido todo un descubrimiento.
¿Los conocías?
8 de noviembre
Día 24: Kanazawa.
Es sábado y decenas de parejas jóvenes japonesas caminan en kimono por las calles.

Es un día especial, bonito, de acudir a los barrios antiguos de la ciudad (el de las geishas, el de la época samurai) o a su precioso jardín central para pasear, tomar té con pastelillos wagashi o fotografiarse delante de algún templo.
Como algunos turistas pero ellos, casi todos chinos, con kimonos de alquiler.
Al fin un baño tradicional
9 de noviembre
Día 25: Yamanaka Onsen.
Siempre me ha llamado la atención cómo distintas culturas se enfrentan a la desnudez.
En unos está mal vista, en otros se ocultan las partes sexuales, en otras se muestra con naturalidad.
Japón es de estos últimos, al menos en el ámbito de los onsen, los baños termales.
Hoy hemos ido a los famosos baños públicos de Yamanaka. Los hombres en un edificio y las mujeres en otros. 3 euros la entrada, sin jabón ni toalla.
Una vez dentro, tras despelotarse por completo en un cambiador, se pasa a la zona donde uno se lava meticulosamente sentado en taburetes de plástico antes de meterse en una única piscina de agua termal a relajarse.


En ningún momento el cuerpo desnudo se oculta o se disimula.
En general he visto gente bastante delgada. Blanca. No especialmente musculada. Aquí parece que los hombres no se depilan. Tienen poco pelo, apenas en los genitales y ya. Ningún tatuaje a la vista (suelen tener el acceso prohibido) y ningún pendiente. Claro que la media de edad era tirando a los 60 o 70. Ágiles eso sí.
También había dos padres con sus hijas pequeñas (¿hasta qué edad podrán entrar ahí y no con sus madres?).
Ha sido entretenido observar. Algunos hablaban entre sí, otros a su bola. Aunque con la piscina a 43 grados no pasé demasiado tiempo dentro.
Aunque admito que ver cómo somos de iguales y diferentes, vestidos o en pelotas, me parece algo sumamente entretenido.
PD: La foto del día es de los alrededores del onsen, por desgracia no dejan entrar con el móvil dentro para ilustrar mejor el lugar 😜.
Kyoto
10 de noviembre
Día 26: Kyoto.
No, no es una joyería. Es una pastelería.
Y así, tantas cosas. Tantos jardines, tantos negocios, tantos diseños, tantos objetos.


Todo hecho con suma atención, cuidado, sentido.
Nada al azar.
Todo con una intención: la búsqueda de la belleza.
11 de noviembre

Día 27: Kyoto.
En Japón no tienen apenas papeleras en las calles.
Pero tampoco cubos de basura.
Dejan los residuos (unos días la basura «incinerable», otros los envases, otros los papeles y cartones) directamente en la calle. En el suelo.
Pero esto es Japón, así que los dejan perfectamente ordenados, en línea, en bolsas iguales y debajo de una malla para que -supongo- ningún animal las rompa o, incluso, disimularla un poco o que nadie se enganche a ellas.
Los envases los limpian antes de tirarlos a la bolsa de basura. Los cartones los recortan y ponen todos dentro de una bolsa de papel o cartón perfectamente ordenados y clasificados.
Impresiona ver cómo lo hacen y lo diferente que somos en la gestión de nuestros desechos.
En Madrid, en España, aún estamos a años luz del cuidado y respeto que ponen, también, en la gestión de sus basuras.
La clave es el respeto y la conciencia cívica que tienen y muestran.
12 de noviembre
Día 28: Kyoto.
Seguramente este sea uno de los templos que más me han gustado de todos los que vi hoy.

Si estuviste en Kyoto… ¿lo reconoces?
13 de noviembre
Día 29: Mercado de Nishiki.
El mercado de Nishiki me ha recordado mucho a La Boquería en Barcelona o al Mercado de San Miguel en Madrid.
Mercados tradicionales cuyos puestos tradicionales (pescaderías, carnicerías, tiendas de encurtidos, la de algas, floristerías, la de accesorios de cocina…) han ido dando paso a tiendas para turistas.
El mercado ha perdido su esencia.



A cambio, un mercado que según me dicen estaba algo moribundo, ahora es una explosión de turistas comprando y gastando y dando trabajo a las tiendas nuevas de productos turísticos, a las que se han reconvertido o a las que se han adaptado.
¿Qué es mejor? O menos malo…
¿Que algo muera o que pierda su esencia?
Las dos, a la vez, desgraciadamente, no es posible.
14 de noviembre
Día 30: Kyoto.
¿Un café? Te preparan el mejor.
¿Tipo de tostado? Te lo tuestan en la misma cafetería, con su propia máquina.
¿Algún dulce? Hoy una tarta de queso, de horno, como las de Galicia (aunque ellos le llamen Basque Cheesecake)
¿Una barra de pan? De masa madre, como las mejores de Europa.
¿Un pastelillo? De pura mantequilla, como los franceses, pero mejorados…



Y así todo.
Tengo la sensación de que la cultura japonesa, curiosa y metódica, ha sabido reproducir, integrar y mejorar todo lo que les ha captado su atención.
Llámale café, pan, bollería o todas esas cosas que en Europa sentimos como tan nuestras.
Y además tienen las suyas.
Afortunados somos los que venimos aquí, pues podemos disfrutar de lo mejor de ambos mundos.


























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