Inicio 9 Blog 9 Nos internamos en el corazón de Colombia

Nos internamos en el corazón de Colombia

por | Mar 3, 2025 | Blog, Colombia, Nuestros viajes, Viajar por América | 0 Comentarios

Medellín

3 de marzo

Hay ciudades que te escupen. En las que nada más llegar, sientes que no son tu lugar. Que no te ofrecen nada. Eso me pasó en… Dubai, hace unos meses. En Delhi o Yakarta años atrás. 

Esto lo pensé al llegar a Medellín, pero en sentido opuesto. Un lugar que desde que llegas tiene algo que te cautiva, que te seduce, con lo que conectas sin saber bien por qué. 

Y eso que no es una ciudad fácil: impresiona la desigualdad que ves, por las barriadas que ascienden las colinas que rodean la ciudad, básicas, junto a barrios de torres residenciales de lujo. De gente durmiendo en las calles, tirados literalmente en la acera, o pidiendo ayuda económica por el centro.

No ayuda a quererla el tener que saber en qué barrios meterte y cuáles no. O a qué horas caminar por dónde… el tener que estar casi siempre en guardia.

Pero a la vez, tiene una energía, unas ganas de vivir, de crecer en paz y crear algo nuevo, que la hacen cautivadora. 

Tres días no fueron suficientes, pero intuyo que volveré una temporada algún día. 

A disfrutar de su música, de su arte o museos, de los jardines y parques, de la comida callejera y de mercado de verdad, o de sus restaurantes en azoteas y cafés donde pasarte la tarde conversando. 

Pocas ciudades hoy en día me provocan esto. ¿Y a ti? 

¿Alguna que te haya conquistado sin saber bien por qué?

7 de marzo

Fue el barrio más peligroso en una de las ciudades con mayor delincuencia del mundo. Esa es la carta de presentación de la Comuna 13, que todo el mundo nos recomendó visitar en Medellín.

Hoy es el reflejo del cambio y transformación social que está intentando dar esta ciudad y, también, Colombia. Una muestra, también, de lo que aún queda, que es mucho.

¿Cuál era y es el problema?

Las comunas se construyeron en las montañas que rodean la ciudad, con mucha precariedad, por parte de personas pobres, desplazadas a partir de los 60 de zonas rurales en conflicto con las guerrillas o paramilitares.  

Las guerrillas del ELN, FARC y los CAP aprovecharon el olvido y la falta de servicios por parte del Estado para ayudar pero sobre todo para tomar el control en su lucha contra el Estado.

Después llegaron los paramilitares para echar a las guerrillas: se convirtió en una guerra.

Y el cártel de Medellín, que se nutría de jóvenes sin futuro alguno para convertirlos en sicarios, secuestradores o extorsionadores, complicó aún más las cosas.

Durante los 80 y 90 vivir allí era un infierno.

En 2002 se llegó al límite: el Estado, con el Ejercito acompañado de paramilitares, llevó a cabo varias operaciones con bombardeos contra las guerrillas en medio de la ciudad e incluso el uso de tanquetas de guerra, helicópteros de combate… 

Los habitantes dijeron basta.

Se organizaron en colectivos vecinales. Asociaciones de afectados y víctimas. Centros culturales. Todo gestionado por la comunidad. El Estado hizo poco más que poner unas escaleras y unas pasarelas, dicen.

Lo peor ya pasó, pero aún sigue quedando mucha exclusión en la comuna. Mucho trapicheo de droga. Mucha falta de oportunidades. Muchos desaparecidos… Pero la batalla campal en la que vivieron durante décadas quedó atrás. 

Un reflejo de lo que me parece Colombia. Un país que quiere vivir en paz, en el que la gente está harta de la violencia, pero cuyas desigualdades, corrupción y narcotráfico siguen señalando que aún queda un largo camino por delante para vivir en paz y convertir a esta sociedad en una más justa y equitativa.

Guatapé

9 de marzo

Guatapé es la historia de una reinvención. 

De un pueblo y un territorio que quedó medio anegado por un embalse y que decidió salir del olvido en los 80 y reinventarse embelleciendo el pueblo con pinturas artesanales.

Así, en los zócalos de las casas empezaron a pintar motivos florales, animales o simplemente costumbristas. Coches, aviones o lo que se les ocurriera. O en ocasiones, representaciones de la profesión del negocio (zapateros, dentistas, músicos…).

Al principio simplemente pintados. Con el tiempo, en relieve. Y los nuevos con un realismo y una perfección que asombran (y que para mí le resta un poco de la belleza naif e inocente que tienen los «antiguos»). 

Eso logró el efecto deseado: que viniera el turismo. 

Así, una parte de esta población ha reconvertido su antiguo modo de vida de la agricultura y ganadería (ahora muchos de los campos están bajo las aguas del pantano) hacia el turismo y servicios: restaurantes, hoteles, kayak, excursiones en barco…

Visitar Guatapé es la típica excursión de día desde Medellín pero vale la pena quedarse a dormir allí y visitar los alrededores: cascadas, bosques o… la imponente Piedra del Peñol que se levanta abrupta y misteriosamente en mitad de la nada.

Lugares que merecen permanecer tranquilos

10 de marzo

Hay lugares de los que me da miedo hablar.

No porque crea que yo marco tendencias, que soy un influencer que mueve masas (sería iluso si así lo creyera) pero sí que soy consciente de cómo cambian los lugares (y no siempre para bien) cuando llega el turismo a pequeños pueblos tranquilos y relativamente aislados.

X no sale en las guías (todavía). Al menos, no en la mítica @lonelyplanet_es . Ni creo que salga en muchos blogs de viajes.

A X llegamos por la recomendación de un amigo y, por mi parte, así será: no desvelaré su nombre porque con esta entrada lo que quiero es reflexionar contigo y saber tu opinión.

A veces siento que los y las creadoras de contenido, junto a las guías de viajes, la TV, la radio… y los medios en general podemos contribuir en poner en el mapa lugares que tal vez no quieran estar en boca de todos, que no quieren que el turismo llegue de manera masiva. Que alterarían su personalidad drásticamente.

Por eso no me siento cómodo recomendando este precioso y cuidado pueblo, que vive ajeno al poco turismo que llega a él.

Esta entrada solo pretende ser una reflexión sobre la responsabilidad que tenemos a la hora de hablar y compartir los lugares por los que viajamos.

Tal vez no siempre haya que hacerlo. Por muy bonito y especial que sea ese lugar que hemos «descubierto».

¿Tú qué crees? Me encantaría leerte. 

¿Tú has dejado alguna vez de recomendar un lugar para intentar preservarlo?

¿Es egoísta quedárselo para uno y dejarlo en el «anonimato»?

Te leo.

La ventaja y la belleza del idioma común

12 de marzo

Después de años viajando por Asia o África,  o por países donde el idioma común de comunicación es el inglés o francés, viajar por Colombia está resultando una delicia. 

Siempre he considerado que la dificultad a la hora de comunicarse forma parte de la aventura. El tener que hacerse entender, un desafío que da rienda suelta a la creatividad, al reto que supone comunicarse con gestos, mímica o diccionarios. Y eso sigue siendo válido. 

Pero lo que me estoy dando cuenta en este viaje es de la profundidad en el entendimiento de la realidad en la que estoy. Algo que solo el idioma y las ganas de escuchar te regalan. 

Poder hablar con cualquiera, preguntar lo que me inquiete, averiguar cualquier cosa que me produzca curiosidad es una maravilla.

Es cierto que hay acentos que me han resultado complicados. Pero en general he podido hablar de política, agricultura, gastronomía, religión, juegos, corrupción, conflicto, naturaleza… sin tapujos y comprendiendo todo ¡qué maravilla! 

Tal vez esta reflexión (que acompaña las fotos del pueblo de Jardín, su entorno y sus cascadas) os parezca casi infantil o evidente pero creedme que lo siento tal cual os lo cuento ahora, después de visitar decenas de países de otros continentes, en otros idiomas… ¡y ahora me encanta estar disfrutándolo tanto!

¿Y tú,  eres más de aventura y creatividad, o facilidad y profundidad en la comunicación?

Pablo Strubell

Editor de La editorial viajera, escritor y guía de viajes. Cuenta con dos grandes viajes a sus espaldas: Ruta de la Seda (8 meses, en 2005) y África de cabo a rabo (12 meses, en 2010-11). En sus pocos ratos libres escribe para este blog así como para Leer y viajar. Por si fuera poco, organiza las Jornadas de los grandes viajes. Y entre una cosa y otra, intenta viajar.

Facebook Twitter   

Compartir este post en redes sociales

 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Sueñas con hacer un gran viaje?

¡Hola! Somos Itziar Marcotegui y Pablo Strubell, autores de esta web.

Amantes de los viajes como tú, en dos ocasiones lo hemos dejado todo para viajar sin fecha de vuelta: Pablo recorrió la Ruta de la Seda durante 8 meses y juntos recorrimos durante un año África de cabo a rabo.

¿Ya conoces nuestro libro?

Portada del libro Cómo preparar un gran viaje de itziar Marcotegui y Pablo Strubell

Nuestro libro Cómo preparar un gran viaje te ayudará en los preparativos y desarrollo de tu sueño. Resolverá tus dudas sobre visados, dinero, salud, seguridad, trabajo… y muchas cuestiones más. Disponible en papel y e-book y, con cada compra, nos ayudas a seguir viajando y mantener vivo este proyecto.


Últimos podcasts de viajes

Últimas entradas en el blog

Nuestros viajes

¡No te pierdas nuestra newsletter!


Entradas relacionadas